12/07/2009

Amigos


Este sería un viaje largo y no iban a sobrevivir. Algunas llevaban más de diez años conmigo y habían aguantado los trajines y movimientos de otras cuatro mudanzas. Otras plantas eran nuevas, me gusta traer vida a casa o hacerla crecer.

Más de dos días de viaje encerradas en un camión era una muerte segura, así que le pregunté a una querida pareja de amigos si las adoptaban.

Las llevamos, nos habían hecho una comida de despedida. Charlamos, fumamos, reímos y ahí se quedaron las plantas, salpicando de verde la sala y la terraza mientras Virgilio, un gato exuberante y reservado, les daba la bienvenida con un olisqueo gentil.

Estamos en el sureste, de alguna manera empezando de nuevo y echando de menos a lo amigos. Tenemos aire limpio y atardeceres espectaculares.

Dos meses después, Thalía me manda esta foto radiante y me dice: “Acá no es el paraíso y los atardeceres son menos dramáticos, pero las violetas florecen felices con su resolanita urbana”. Me calentó el corazón.

11/20/2009

Antes muerta que sencilla


Esta frase se la acabo de fusilar a una amiga recién abonada. La conocí a través del roomate de una amiga de mi hermana; esos lazos azarosos y afortunados. Se llama María y si la ves por la calle no dirías “ahí va una española” sino “ahí va La España, de carne y hueso, caminando”. Es una chica Almodóvar total. Simpática, ocurrente, dientuda y, además, se veía radiante porque andaba de novia de un francés cordial y educado. Vaya, que la María estaba en su mejor punto.
Abrimos una botella de vino y empezó a cantar canciones conocidas: “El Chiqui, chiqui”. “Toma que toma” y demás ritmos hispanos que algunos ya conocíamos a través de YouTube. Después saco su iPhone y resolvió algunas dudas gramaticales que surgieron en la conversación.
Su vestimenta no se parecía a nada conocido en la moda que impera en los centros comerciales. Se había inventado un estilo propio, no combinado sino original. Por supuesto que se veía excéntrica –fuera de centro para ser más exactos– lejos de la ola y de lo que impera para la mayoría.
María se dedica a actuar en obras de teatro en París y también canta. Al día siguiente tenía función, pero ella bebía y reía sin contar las gotas y sin temor de enfiestarse demasiado, y es que muchos no nos damos cuenta de que vivimos pensando en lo que hay que hacer al día siguiente.
No dieron las 10 y las 12, la 1 y las 2…, como dice el buen Sabina –de quien acabo de escuchar un sencillo de su nuevo disco “Vinagre y Rosas” y quedé fascinada–, y María seguía encantándonos con su conversación y sagaces anécdotas saturadas de un acento andaluz melódico y ágil.
–¡Ay, María!, –le pregunto– de dónde has salido tú, que me encantaría compartir copas de tinto en otra ocasión.
–De ningún lado, tía, que todo esto que ves me lo he armado yo sola, palmo a palmo y año tras década, que tampoco soy tan joven, aunque parezca. Antes era una María que iba por ahí, buscando y probando, hasta que decidí que no, que la vida y los toros por los cuernos. Y en mi actuación e imagen antes muerta que sencilla, y así es como lo llevo estupendo. ¡Mírame! –y palmeaba mientras iniciaba un cantao.
Y es que uno dice y expone su filosofía de la vida, pero hay que llevarla a cuestas todos los días y la actuación de ser feliz a veces se cae. María no, ella es y además actúa.

7/23/2009

El libro como arte aparte



Cada vez que busco en mis libreros, me topo con algún título o edición que me da escalofríos. Libros que me han llegado de editoriales para que los reseñe o que me han regalado con un total desatino. Pues me he topado con esta página donde los convierten en arte objeto: sillas, verdaderas casas de libros, lámparas, murales y demás geniales inventos.

Para ver una interesante y original galería:
http://www.offbeatearth.com/dont-like-reading-other-uses-for-books/

4/30/2008

Humo de altos vuelos


“En su casa de campo de Tabachines, Cuernavaca, Hugo, un alto ejecutivo de una gran corporación trasnacional, saca, entre canapés de espárragos con queso y tragos de Perrier, —el hombre es vegetariano y amante de los hortalizas verdes— una elegante pipa de madera traída de Tailandia y empieza a fumar con despreocupación perfumando el ambiente de un etéreo olor a cannabis. Y no se trata de cualquier cannabis, presume que es Australian sativa, es decir, fine quality weed. Poco después, la ofrece a sus invitados y, claro, con el buen tino de ser el anfitrión y habiendo sacudido la rigidez que envuelve a una droga ilegal tan satanizada, todos aceptan el ofrecimiento. “Y esto no es nuevo —me dice Pedro, escenógrafo que hoy se cotiza muy bien en obra musicales, después de relatarme la anécdota— me ha tocado en muchas ocasiones que en una cena, fiesta o reunión de lo más fina y sofisticada, alguien prefiere prender un churro en vez de tomarse un cognac, y todos tan normales”.
Las drogas siempre han cargado con una etiqueta generacional y también con un status que irónicamente se mueve entre las clases sociales, como casi todo lo que tiene el poder de transformar; pero hace ya años que la marihuana pasó de ser el estandarte del relajamiento excesivo de los hippies de los 60 y los tardíos, los bohemios y los intelectuales frustrados, entre otros personajes que no son especialmente triunfadores. También ha dejado de ser vista exclusivamente como droga de bajos fondos, si es que alguna vez fue sólo exclusiva de ese sector.

Fama y pantalla grande
Y es que gracias a países como Holanda, cierta madurez de la sociedad en cuestión de drogas legales e ilegales, el acceso a la información y el cine, la marihuana ha tenido cierta ayuda para dejar de tener tantos estigmas negativos. Hollywood, por ejemplo, ha puesto porros en labios de Kevin Spacy (American Beauty), Drew Barrymore (Boys on the Side) —de ella es sabido que la consume fuera de cámaras, por cierto—; Francis McDormand, (Laurel Canyon), Brad Pitt (True romance), Kristen Dunst (Eternal suhshine of a spotless mind) y otros tantos personajes y películas han compartido escena con el cannabis y ésta ha tenido, casi siempre, un papel corto, pero divertido, jocoso, relajante.
De los clubs de playa de Acapulco diamante o los hoteles más exclusivas de Los Cabos. No te sorprendas si hoy la llegas a oler en los lugares menos esperados. La moda actual de la marihuana hoy es rechazar la que no es de primera calidad. Si se trata de relajarse y de sabor porqué escoger un Borbón cuando se puede elegir un Chivas Regal. Porque para todo hay niveles.
En México, se calcula que existen alrededor de 400 mil consumidores de cannabis, según la Secretaría de Salud y de hace diez años a la fecha el consumo ha ido en ascenso aunque aún no hay un estudio o investigación que determine quiénes son sus consumidores más asiduos.
Cada año por ahí de los primeros días de mayo hombres y mujeres hacen una marcha a favor de la legalización y la gente fuma y los policías participan como observadores y de uno que otro “hornazo”.


Experto investigador
Según Antonio Escotado, filósofo y escritor español autor del revelador libro Historia General de las Drogas, los psicoactivos no están clasificadas en función de su toxicidad, sino en relación a los intereses de la Drug Enforcement Administration (DEA), organismo encargado de hacer cumplir la ley anti-drogas de Estados Unidos; país que influye sustancialmente en los criterios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y por supuesto, en los de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Escotado tiene una reputación bastante extendida como el investigador que mejor conocer de drogas.

Buscar la euforia
Hacia el siglo VI antes de Cristo, Hipócrates —creador de la medicina científica— recomendaba "dormir sobre algo blando, embriagarse de cuando en cuando y entregarse al coito cuando se presentase la ocasión". Ponderaba el opio para tratar la histeria y concebía la euforia (del latín eu-phoria: "ánimo correcto") como algo terapéutico. Para él, como para Teofrasto y Galeno, las drogas no eran sustancias buenas o malas, sino "espíritus neutros", oportunos o inoportunos atendiendo al individuo y a la ocasión.

Tipos
Hay muchos tipos, pero se clasifican en dos sub ramas: sativa e índica. Después es prácticamente innumerable las especies y subespecies que existen.
Acapulco golden, Ak47, Purple indica, Early gray sativa, Hawaian sativa, Hidroponic tai ecuatorial índica, Silver haze, Australian sativa, Colombian gold, Sativa índica, Silver haze। El costo de los mejor cultivos puede variar de 80 a 500 dólares.

En junta, en las oficinas de Expansión, decidimos que este sería un artículo un tanto provocador, y que abriría una grieta en la doble moral de los tópicos elegidos por las revistas con un público de lectores A+. Pero al final no se publicó por temor a represalias comerciales o que se propagara el rumor de que estábamos promoviendo el consumo de la marihuana. La directora de arte argumentó que no se podía publicar porque México era un país católico (sic); en las redacciones del mundo impreso brilla cada joya.

4/08/2008

Libros: Slow Man

Slow Man

de J. M. Coetzee

Coetzee no deja de sorprender con el dominio de sus registros literarios. En su último libro cincela con una narrativa transparente, cruda y precisa a Paul Rayment, un personaje egocéntrico y pasivo que a media novela es cuestionado fríamente por su propio autor, a su vez otro de los personajes literarios del Premio Nobel 2003: Elizabeth Costello.
Paul tiene un accidente en su bicicleta, el médico decide amputarle la pierna arriba de la rodilla; si hubiera sido un hombre más joven habrían intentado una reconstrucción, pero a su edad ¿para qué? No se toman la molestia. Y después de eso ¿Qué sigue en la vida para un hombre de 60 años, disminuido, desinteresado ya por el sexo per se, desapegado por triunfos que carezcan de contacto humano y con una actitud reflexiva pero en contra de la alegría de vivir? Si bien Paul ha sido un hombre regido por el camino del bien, tampoco ha hecho nada extraordinariamente bueno. No hay ningún rastro detrás de él, no hijos, nada demasiado importante; si acaso su trabajo como fotógrafo a lo largo de su vida, pero no es suficiente.
Durante su recuperación aparece Marijana, una pragmática enfermera de origen croata, casada y con tres hijos. Mientras Paul busca el modo de conquistar su afecto, —amor puro, cariño o cualquier sentimiento que pueda arrebatarle—, la escritora Elizabeth Costello, desafiante y mordaz, entra en su casa, en la historia y la va modificando mientras reta a Paul y le da un ultimátum para retomar las riendas de su vida, novela, circunstancia.
La condición de seres humanos en sus puntos más sensibles; la vejez, la incansable reflexión a las muchas vidas en un sólo mundo, son abordadas por Coetzee con voz clara y sin tapujos.
Slow Man es una historia sobre el amor, la soledad y la mortalidad, entre otros recovecos de la complicada misión de ser hombre, que deslumbra en casi todas sus páginas.