
Esta frase se la acabo de fusilar a una amiga recién abonada. La conocí a través del roomate de una amiga de mi hermana; esos lazos azarosos y afortunados. Se llama María y si la ves por la calle no dirías “ahí va una española” sino “ahí va La España, de carne y hueso, caminando”. Es una chica Almodóvar total. Simpática, ocurrente, dientuda y, además, se veía radiante porque andaba de novia de un francés cordial y educado. Vaya, que la María estaba en su mejor punto.
Abrimos una botella de vino y empezó a cantar canciones conocidas: “El Chiqui, chiqui”. “Toma que toma” y demás ritmos hispanos que algunos ya conocíamos a través de YouTube. Después saco su iPhone y resolvió algunas dudas gramaticales que surgieron en la conversación.
Su vestimenta no se parecía a nada conocido en la moda que impera en los centros comerciales. Se había inventado un estilo propio, no combinado sino original. Por supuesto que se veía excéntrica –fuera de centro para ser más exactos– lejos de la ola y de lo que impera para la mayoría.
María se dedica a actuar en obras de teatro en París y también canta. Al día siguiente tenía función, pero ella bebía y reía sin contar las gotas y sin temor de enfiestarse demasiado, y es que muchos no nos damos cuenta de que vivimos pensando en lo que hay que hacer al día siguiente.
No dieron las 10 y las 12, la 1 y las 2…, como dice el buen Sabina –de quien acabo de escuchar un sencillo de su nuevo disco “Vinagre y Rosas” y quedé fascinada–, y María seguía encantándonos con su conversación y sagaces anécdotas saturadas de un acento andaluz melódico y ágil.
–¡Ay, María!, –le pregunto– de dónde has salido tú, que me encantaría compartir copas de tinto en otra ocasión.
–De ningún lado, tía, que todo esto que ves me lo he armado yo sola, palmo a palmo y año tras década, que tampoco soy tan joven, aunque parezca. Antes era una María que iba por ahí, buscando y probando, hasta que decidí que no, que la vida y los toros por los cuernos. Y en mi actuación e imagen antes muerta que sencilla, y así es como lo llevo estupendo. ¡Mírame! –y palmeaba mientras iniciaba un cantao.
Y es que uno dice y expone su filosofía de la vida, pero hay que llevarla a cuestas todos los días y la actuación de ser feliz a veces se cae. María no, ella es y además actúa.
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